El crecimiento empieza donde la acusación termina – Ebook

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Predicaciones

Claudio Rizzo

Nuestra mente, como enseñó Adler, es "una red de subterfugios". Utilizando el símbolo de la red, quedan atrapados entre otros, pensamientos y sentimientos de culpa, a veces asumidos y otras no. Claro está que todo depende desde dónde los reconocemos. A veces desde la conciencia moral (podemos distinguir lo bueno de lo nocivo) y en otras ocasiones los podemos llegar a reflexionar desde la conciencia religiosa (Gaudium et Spes 16) que consiste en "escuchar la voz de Dios" básicamente manifestada en su Palabra.

Sé que es un tema complejo tratar la conciencia. Me vienen a la mente aquellas palabras que nos enseñó San Ambrosio y son "la conciencia es el primer vicario de Jesucristo", lo cual equivale a que nos representa ante Dios.

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